Reseña: La esencia mística de Animita, lo nuevo de Adelaida

Reseña: La esencia mística de Animita, lo nuevo de Adelaida

“Animita”, el último álbum de Adelaida, nos llevará por un viaje al sentir y reflexión de la vida misma a partir de letras reflexivas y una música muy enérgica.

Desde la portada ya existe una clara intención de atraer tu mirada, no sólo de vista, creo que incluso más allá, la observación comienza a trabajar, Adelaida en medio con letras blancas y delgadas, abajo en modo de espejo escrito al revés Animita, diría que la separación de ambas palabras está separado por la misma línea imaginaria que estaría justo en la mitad del cuadrado del disco, curiosamente ambas palabras comienzan y terminan con la letra “A”, lo cuál entrega una imagen muy simétrica y minimalista, que en relación al fondo negro con líneas de colore blanca y dorado opaco, al estilo marmolado, entregando una sensación de simetría y pulcritud, siendo un manifiesto de sobriedad, elegancia en un concepto minimalista, pero sumamente llamativo por su simpleza, bordes blancos que se unen en cada esquina por tres puntos y una especie de diamante.

Así con este prefacio Adelaida nos invita a pasear por su último disco de estudio (poner número tal del disco), que en contraste al anterior luce oscuridad, recordar que Paraíso, lleva una portada con colores pasteles, siendo en cierto modo algo antagónico, pero sólo en diseño.

Nadia Gallardo

El inicio de la música es sin tanto aviso, guitarra, bajo y batería comienzan desde el momento cero, “Perdida” es la canción elegida para hacer introducción a la música, un sonido fuerte que se va atenuando a medida más información se incorpora a la canción. El motivo .literario de esta canción transita en la sensación de “otra noche perdida”, siendo un pasaje por los recuerdos de momentos felices y de la añoranza con la cuál se medita un mantra, lo que no es nada lejos de como hoy nos encontramos confinados en el cuidado de nuestro hogar, remembrando aquellas noches entregadas al placer del amor, la diversión y buenos momentos que no volverán. Aquí la palabra perdida no hace alusión al peso original de ella misma, si no que se traduce directamente en una metáfora de la inversión valiosa de un momento tan invisible, pero que solamente al tiempo transcurrido de éste es cuando uno logra tomarse peso o sentido. Un sonido Indie y Grunge se mezcla para entregarnos esta sensación de pasado nostálgico, pero de energética esperanza.

La sonoridad Grunge se hace más notoria en su segunda canción Kraken, cuál con mucha energía y pequeños gritos en el registro vocal nos guían a un solo suceso, mover la cabeza de arriba abajo. La batería de esta canción juega un rol importante, pues lleva un ritmo bastante versátil, espacios necesarios, cortes y progresiones acompañadas de muy buena manera por los demás instrumentos, en esta canción podemos también escuchar un teclado, un silbido y un pandero, que son la manera perfecta para finalizar la canción. El nombre queda bastante bien con la energía que transmite la canción, rápida, intrépida y tensa, fácilmente pudiera ser la banda sonora de una escena donde los personajes deberían enfrentarse a un “Kraken”. Efectos de sonido completan muy bien esta pieza y es que aquellos detalles son los que hablan de una preocupación artística importante, no se deja espacio a la casualidad y todo está muy bien puesto donde debe ir y en su justa medida.

Efervescencia con su inicio en percusión que pasa a una guitarra muy Indie junto a un teclado, que hacen aparición para que prontamente luego de su entrada se sume la voz, con Reverb, que da una sensación de espacio y lejanía. Avanzando la canción es posible sentir una atmosfera de índole espacial, hay varios momentos musicales sin letra y sólo con armonías y voces que simplemente reflejan este sentido de sensación de estar flotando, dando paso a la comprensión del título de la obra. En sí posee características bastantes psicodélicas que recuerdas a algunos momentos de Pink Floyd, donde la musicalidad tan estructural se difumina y la atmósfera se convierte en el motivo de la canción.

En Valhalla volvemos a tener una sintonía psicodélica que se mezcla con lo progresivo, trayendo cierta sonoridad que recuerda un poco a Tool, un tempo irregular que en momentos tiene una sonoridad de un mantra invitándonos a una ceremonia vikinga, que por medio de su música nos llevará al más allá de esta cultura Nórdica.

Así es como en desde las primeras canciones Adelaida muestra una diferencia notoria entre sí, aun sin perder un hilo conductor y una esencia propia de la banda, parte de este toque especial es que hay canciones en que se suma una voz femenina, lo que trae un color diferente hasta lo que ha sonado hasta este punto del disco, esto sucede en “No Hay Daño”, quinta canción del álbum.

Bajo esta perspectiva Adelaida es una banda de múltiples colores que se mezclan en cada canción, por ejemplo en Fantasma se siente una fuerte influencia del Grunge, un tempo medio, guitarras distorsionadas, muchas voces cantando y gritos, a la sumatoria de una letra bastante oscura cantando “muero contigo, muero contigo”. Esta canción tiene una ambivalencia que lo hace un tema sumamente acogedor para escuchar en aquellos días que uno no tiene ganas de existir, riffs de guitarra electroacústica, que se mezclan con una guitarra eléctrica más pesada a momentos que utilizan para acentuar y enfatizar partes específicas de la canción, ese toque melancólico también trae paisajes muy similares a The Smashing Pumpkins.

La gama de expresión es tan amplia que si uno no toma atención en cada canción simplemente no es capaz de encontrar cada “easter egg”, pues existen detalles bastante pequeños, pero que están hechos para aquellos que disfrutan de una música conceptual, por eso es que en Ya Siento, una canción que comienza suavemente y que a medida se va desarrollando la canción se van agregando más recursos, samplers, violines, coros y una lírica en suspenso te hacen estar en tensión, esperando que va a suceder al segundo que viene, mucho más aún acercándose el final de la canción concluyendo diciendo “ya siento que vienen por mi” en repetidas ocasiones, dando pase a un sampler con un contenido filosófico importante en fade out junto con la música.

Llegando al final del álbum nos encontramos con Yo Tenía, breve canción que dura un minuto cincuenta y seis segundos, que habla de la perspectiva de una persona quien comenta que “tenía una vida clásica y era feliz”, cantada con voz femenina junto a un ritmo algo pesado, produciéndose una dualidad muy interesante. El resultado final de esta canción es algo similar a un Openning de un animé sumamente Kawaii, o al menos entrega esa sensación.

Finalmente quedamos junto a Estrellas de Mar, canción que comienza de modo acústico, que se contrapone a lo escuchado hasta el momento, de ese modo hace un anuncio inmediato y es que el final se acerca y en definitiva esta es la mejor manera de hacer el cierre de este disco tan completo, de hecho esta canción es tan genial que llega a ser como la canción de los créditos de una película, con la cuál nos transporta directamente a una noche de fogata en la playa, dando un cierre único a esta producción musical.

REPRODUCE ANIMITA AQUÍ:

Animita es, en resumen, un viaje oscuro y de múltiples colores a la vez, ya que transita desde el sentimiento de las noches perdidas, el pasado, seres mitológicos (Kraken), el mundo del más allá, el amor por si mismo y diversas temáticas que provienen probablemente de largas jornadas de reflexión y ensimismamiento. Líricamente esta obra posee un alto carácter filosófico y creo que de ahí nace el nombre, pues en estos sentimientos o historias oscuras busca relevar lo sagrado de ello mismo, tal como una Animita conmemora la muerte de alguien en cualquier lugar del mundo, este disco está hecho para todos esos sentires ocultos o para todos aquellos que se sientan muertos en vida, con dolores del alma y el corazón, así darles un respiro y cobijo en esta música oscuramente acogedora. Musicalmente se muestra bastante sencilla, sin serlo del todo pues posee varios detalles que suman de a poco en cada canción, la paradójica manera de sonar pesado y suave es ideal para llevarse de la mano con la intención literaria. Así es como esta producción de este presente año se convierte en un muy buen amuleto para vivir el contexto mundial y nacional, su ruidosa calma nos trae esperanza y fe de que esto es sólo un momento y que juntos saldremos adelante.

Por Diego Andrades Monsalves

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